Colaboración con Patricia Zambrano, Kaherine Steelman, Julia Fernández y Lorena Gómez Mostajo en el contexto de la creciente violencia, estructural y directa, contra estudiantes y profesores mexicanos y mexicoamericanos en University of California, San Diego (UCSD). Los posters reproducen y se burlan de la estética universitaria. Por otro lado, en estos posters hay dos textos distintos que, sin embargo, intenta operar como si uno fuera traducción del otro. Pero nada de eso. El texto en inglés, ubicado a la derecha, habla de un supuesto scouting de estudiantes mexicanos en playas de Tijuana. El texto en español, que reproduzco aquí abajo, es un llamado a la discusión y organización colectiva. Todos los posters fueron pegados en el interior del campus y fueron firmados como Colectivo Lumumba-Zapata, varios meses antes de que se formara un colectivo con el mismo nombre. De hecho, Julia Fernández y yo sugerimos dicho nombre al colectivo. Con ese nombre intentamos sacudir la memoria rebelde de la misma universidad en que estudió Angela Davis y en donde trabajo Herbert Marsusse.

 

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Texto en español de los posters: El 19 de abril iniciamos este ejercicio de imaginación radical. 20 millas median entre este campus universitario y la frontera con México, por eso escribimos en español, en la lengua de muchas personas que, desde hace tiempo, y gracias a su trabajo, han transformado el paisaje.

Siguiendo la lógica de los así llamados Triton Days, recientemente celebrados en China, e imaginariamente celebrados en Tijuana, queremos abrir una discusión pública y sobre todo estética, sobre la “rara” y compleja relación entre la universidad, la demografía del estado y la frontera a la que San Diego insiste en dar la espalda.

Basta ver un mapa de la región para entender que mientras Tijuana choca contra esa barda que construyeron con escombros de una guerra, San Diego huye con dirección al Norte.

Cuando decimos Norte, nos referimos a un norte que es, a la vez, geoestético y geopolítico. Coordenadas para la dislocación de símbolos y del lenguaje que, desde arriba, intenta explicarlos. Pero aquí y ahora queremos decir una cosa: lejos de lo que quieren o dicen de nosotros, no somos “minoría”, sino una mayoría viva, crítica, lúdica y creativa. Aquí estamos, y estamos pensando y respirando con otros.