Toma pacífica del complejo turístico Acapuldo-Diamante

Anoche, más de 150,000 habitaciones, repartidas en 5 km de edificios de departamentos, complejos habitacionales de lujo y cadenas trasnancionales de hoteles entre el Mayan Palace y el Hotel Princess, ubicados en el área Acapulco-Diamante, fueron tomados pacíficamente. Más de 10,000 familias desplazadas de varias zonas en Guerrero (la mayoría de Tierra Caliente) han sido escoltadas al área por 2,000 vigilantes de las montañas y un comando del Ejército Revolucionario del Pueblo Insugente (ERPI). Los invasores son refugiados del calentamiento global, cuyos hogares y tierras han sido destruidas por el clima; refugiados de la guerra contra las drogas; de mega-proyectos, como los de extracción de minerales y plantas hidroeléctricas; o que han sido desplazados a “Ciudades rurales” o arreglos de vivienda de suburbios, en donde se hicieron dependientes de la ayuda del gobierno y de formas corporativas de subsistencia, que incluyen la deuda. Estos factores los han alienado de sus tierras y formas de vida autónomas. Al tomar el Complejo Turístico Acapulco-Diamante, buscan satisfacer su derecho humano a formas “modernas” y dignas de vida, al igual que a mercancías y a infraestructura. Lo que les queda por imaginar es cómo tendrán acceso a servicios de salud, educación y trabajo, los cuales buscarán satisfacer reinventando formas de reorganizar sus estrategias comunales de vida, pero adaptándolas a su nuevo hábitat. La toma, ejecutada en colaboración con los empleados del Complejo Turístico, y quienes educadamente acompañaron a los espantados turistas a la estación de camiones y al aeropuerto, tiene lugar después de meses de planeación por un equipo internacional e interdisciplinario de medioambientalistas, estrategas de guerrilla (de foco) de izquierda, decolonialistas de la arquitectura palestinos, productores culturales radicales, antropólogos franco-algerianos y turco-alemanes, al igual que líderes comunitarios representando casi 100 de las casi 400 grupos linguísticos que sobreviven en México. El equipo interdisciplinario trabaja siguiendo los deseos, necesidades, tradiciones y preocupaciones de las familias de indígenas. Esperan reconvertir el Complejo Turístico Acapulco-Diamante en un hábitat sustentable y amigable con el medioambiente, empezando por restaurar la ecología del área. Una de las primeras tareas que se han dado es la de usar las albercas de lujo como granjas de peces para comenzar a repoblar esta zona de la costa de Guerrero; se ha importado tecnología de Gaza para construir una planta desalinizadora y de tratamiento de agua, y energía solar de Bélgica (el dueño de la fábrica de paneles solares de la película Dos días, una noche (2014) de los hermanos Dardenne se ha desplazado para donar materiales y transmitir su know-how). Una ONG noruega está proporcionando ayuda financiera para ayudar a alimentar a la comunidad mientras son capaces de cosechar su propia comida; también están aceptando donaciones. Un grupo de productores culturales preocupados del D.F. se manifestó en solidaridad con los ocupantes. Dejando a un lado el modelo de “intervención”, los productores culturales han sido convocados para ayudar a preparar las miles de hectáreas de campos de golf para transformarlos en tierras cultivables donde se sembrará papaya, plátano, maíz, quinoa y trigo. Un equipo de antropólogos franco-algerianos que crecieron en las banlieues parisinas vinieron a ayudar a las comunidades a adaptarse a su nuevo ambiente. Debates acalorados están teniendo lugar sobre temas urgentes; uno de ellos es cómo usar la arquitectura del turismo para organizar formas de vida comunales. Otro tema de discusión es si se va a asignar un edificio para albergar simbólicamente a 300 familias de refugiados sirios. En los próximos días, refugiados del huracán Patricia llegarán por barco desde Jalisco, Guerrero y Nayarit. Actualmente, los accesos por carretera están bloqueados por el ejército, y se están teniendo pláticas de paz con las Autoridades Federales, quienes han amenazado con la invasión y expulsión violenta, al igual que con el corte de energía y agua potable. Los propietarios de los complejos turísticos de Acapulco-Diamante que han sido afectados han sido contactados para dar entrevistas, pero han optado por mantenerse en silencio.

#ejerciciosdeimaginaciónradical

 

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En 2011, se estrenó el documental El Alcalde, de Enrique Osorno y Emilio Antuna, un retrato de Mauricio Fernández Garza, el controvertido alcalde del municipio más rico de todo Latinoamérica: San Pedro Garza García, en Nuevo León (1989-1991 y 2009-2012). La película muestra al oligarca contando la historia de su vida, enseñando a la cámara su colección de armas, pero también su lado sensible y cultivado al compartir su colección de antigüedades y arte, y al tocar el saxofón. La alcaldía de Mauricio Fernández fue controvertida porque —y él mismo se jacta de ello en el documental— hizo justicia por su propia mano y utilizó métodos extra-legales y extra-judiciales en nombre de la seguridad y bienestar de su municipio. En ese sentido, la figura de Mauricio Fernández es emblemática de una guerra librada por los ricos contra los pobres, y de las acciones y discursos a través de los cuales la oligarquía legitima su poder. En una escena, Fernández cuenta la anécdota de cómo decidió hacerse un anillo familiar de trilobita, un fósil del primer animal vertebrado que existió hace 550 millones de años, para que su hija lo mostrara en Europa a los descendientes de aristócratas que portan anillos de familia de 300 o 400 años de antigüedad. Los aristócratas europeos basan la legitimidad de su poder en los lazos familiares y en la posesión ancestral de tierras, lazo del que carece la oligarquía mexicana. Con el anillo de trilobita, Fernández extiende su linaje hasta 240 millones de años, cuando se extinguieron estos primeros vertebrados, que también marcan el inicio de la civilización. Así, el derecho a la tierra y al poder se justifican con lejanía de origen (un Blut und Boden revertido), pero afincado en el origen de la civilización (Occidental).

En Michoacán en 2014, en el área conocida como Tierra Caliente, cansados de los crímenes de los cárteles que controlan la región y también cansados de la complicidad del gobierno y los militares con ellos, se levantó en armas un grupo de auto-defensas, liderado por el doctor José Mireles, llegando a tener presencia en 18 municipios, disminuyendo considerablemente la presencia del cártel “Los Caballeros Templarios”. En febrero de este año, Enrique Peña Nieto ordenó que las autodefensas se enlistaran en la Policía Rural; algunos de ellos lo hicieron, pero no uno de los grupos liderados por el doctor Mireles, que fue arrestado a finales de junio (un total de 84 personas) con cargos dudosos y en condiciones represivas. En mayo de 2014, un grupo de líderes sociales se reunieron en el Polyforum Siqueiros en el DF para crear un Frente Nacional de Autodefensas, en un llamado a la solidaridad nacional y a la demanda de justicia y seguridad[1]. Las ocupaciones de los grupos comunitarios de auto-defensa y de las policías comunitarias (proliferando en otros estados como Quintana Roo, Tamaulipas[2], e incluso el Estado de México[3]), para expulsar presidentes municipales, meter a la cárcel policías corruptos y narcos, y patrullar las calles, se han planteado como una amenaza en potencia en el sentido de que son un paramilitarismo parecido al que surgió en Colombia en los años noventa[4]. En este caso, las Autodefensas Unidas se corrompieron y se convirtieron en bandas paramilitares criminales luchando contra los militares, carteles de droga y la guerrilla (FARC).

A pesar del ejemplo colombiano, las policías comunitarias y autodefensas en México podrían considerarse como una incipiente forma autónoma de organización social, el equivalente político y jurídico a un putsch —por ejemplo, en el municipio de Apatzingán, Michoacán, integrantes de la Cámara Nacional de Comercio (CANACO) anunciaron la suspensión de impuestos para protestar por la ineficacia del gobierno federal en el combate a la violencia y al crimen[5]. En sus esfuerzos por lograr autonomía para salvaguardar su seguridad y garantizar su forma de vida, los grupos armados de Guerrero y Michoacán, son comparables con los Zapatistas, cuyo programa, sin embargo, se ha expandido durante los últimos 30 años hasta convertirse en una forma de vida. En la pequeña área que controlan en el sureste de México (una quinta parte del estado de Chiapas), los Zapatistas están pasando por un proceso de auto-gobierno y han logrado crear una sociedad alternativa, con “autogobierno colectivo y rotante, su propio sistema de educación y salud, producción cooperativa y en sociedad, la recuperación de la economía local, su propio sistema de administración de justicia y legal.[6]

Además de las policías comunitarias y autodefensas, a lo largo y ancho del país hay otras poblaciones indígenas liderando luchas contra megaproyectos gubernamentales o de transnacionales. La más longeva es en Guerrero, conformada por el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Parota (CECOP), la presa del mismo nombre. Luchas más recientes son las de la Sierra Norte de Puebla contra 87 concesiones a mineras a cielo abierto y 10 proyectos de hidroeléctricas, proyectos de carreteras y parques eólicos y extracción de petróleo y gas por medio de la peligrosa y devastadora práctica de la fractura hidráulica (fracking)[7]. Diversas organizaciones pugnan también por aplicar un instrumento legal conocido como la “Ley del ordenamiento territorial”, vigente en el municipio de Cuetzalan y que implica la participación ciudadana en la etapa de decisión sobre explotación de los recursos que implique a su territorio[8]. Está también la lucha contra el Proyecto Integral Morelos, que incluye dos termoeléctricas, un gasoducto y un acueducto que afectaría tierras de cultivo y fuentes de agua, y pondría en riesgo a las poblaciones que viven al lado del pasaje del gasoducto. En los estados de Oaxaca, Chihuahua, Puebla y Morelos, los gobiernos han tomado medidas represivas contra estos movimientos sociales, llevando a cabo acciones violentas contra activistas y opositores, hostigamiento, amenazas, aprehensiones arbitrarias de luchadores sociales y dirigentes de movimientos campesinos[9].

El modelo de las autodefensas y las policías comunitarias en las áreas rurales no dista mucho de la alcaldía de Mauricio Fernández en San Pedro Garza García; la diferencia es que mientras que las formas de defensa autónoma de los indígenas son criminalizadas, perseguidas e infiltradas, la de Mauricio Fernández se ve como una versión de la “mano dura” necesaria del autoritarismo mexicano, en su versión municipal.

 

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Aunque es sumamente fácil hablar desde el punto de vista hegemónico —desde una voz glocalizada en cualquier enclave privilegiada del mundo, ya sea una protesta contra los G8 en Toronto, un bar frecuentado por extranjeros en los Territorios Ocupados en Ramallah, Palestina; desde una visita a una banlieue parisina o paulista, un conversatorio en la Ciudad de México, un barrio gentrificado de Chicago —la cuestión del privilegio de raza, de clase e incluso de género que le dan forma a mi voz como escritora y académica siempre han estado al centro de mi pensamiento. Una de mis preocupaciones ha sido la problemática desaparición del punto de vista desde el “tercer mundo” que dominaba al pensamiento, escritura y prácticas artísticas politizados en América Latina en los 1960s y 1970s: la idea de que el bagaje cultural era una importación de Europa de la que había que dar cuenta desde el punto de vista de la colonización —cuestión que la generación del “Crack” descartó en los 1990s en la literatura, y Gabriel Orozco en el arte contemporáneo—, y precisamente por la historia de la colonización, la idea de que el punto de vista de una latinoamericana era forzosamente distinto al de una europea. El establecimiento de un modernismo homogéneo global, pero diferenciado localmente, hizo que la colonización como constitutiva del pensamiento en América Latina desapareciera del horizonte estético-político. Hoy en día, todxs tienen libertad de expresión y un lugar para hablar y producir (por ejemplo, la bienal patrocinada por el CONACULTA de Arte Contemporáneo Indígena). Sin embargo, está claro que prevalece el discurso hegemónico de una clase privilegiada glocalizada (constituida por criollos y mestizos), el punto de vista del heteropatriarcado, y la politización como participación, inclusión y visibilidad, al igual que la instrumentalización de la cultura como una forma de resarcimiento condescendiente del tejido social. En un momento histórico —ante la catástrofe inminente del calentamiento global— en el que los saberes de los pueblos indígenas se hacen cruciales como herramienta para construir otras formas de vivir, distintas al del sistema neoliberal, ¿desde qué lugar aprender de ellos sin romantizar sus formas de vida, condescender o expropiar? ¿cómo crear plataformas simétricas de intercambio? ¿cómo empezar a descolonizar los imaginarios?

 

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[1] José Gil Olmos, “Proponen la creación del Frente Nacional de Autodefensas”, Proceso, 28 de mayo de 2014, disponible en red: http://www.proceso.com.mx/?p=373297

[2] Lydia Cacho, “¿Se siente inseguro? Forme su grupo armado”, Sin embargo, 6 de febrero de 2014, disponible en red: http://www.sinembargo.mx/opinion/06-02-2014/21418. Y“Anuncian la creación de una brigada de autodefensa en Tamaulipas”, Proceso, 5 de marzo de 2014, disponible en red: http://www.proceso.com.mx/?p=366435

[3] Según Mireles, 16 estados del país cuentan ya con autodefensas. Citado por: José Gil Olmos, “Proponen la creación del Frente Nacional de Autodefensas”, Proceso, 28 de mayo de 2014, disponible en red: http://www.proceso.com.mx/?p=373297

[4] Belén Fernández, “Mexico’s ‘Vigilante Monster’” Al Jazeera, 27 January 2014, disponible en red: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2014/01/mexico-vigilante-monster-201412754425289780.html; Enrique Krauze, Mexico’s Vigilantes on The March”, The New York Times, February 3, 2014, disponible en red: http://www.nytimes.com/2014/02/04/opinion/krauze-mexicos-vigilantes-on-the-march.html?emc=eta1 y Héctor Abad, “Colombia’s Warning for Mexico,” New York Times, Feb 23, 2014, disponible en red: http://www.nytimes.com/2014/02/14/opinion/mexicos-illusorycure.html?emc=eta1&_r=0

[5] “Se rebelan comerciantes de Apatzingán: no pagarán impuestos”, Proceso, 22 de enero de 2014, disponible en red: http://www.proceso.com.mx/?p=363049

[6] Peter Roset, “Zapatista Uprising 20 Years Later,” Democracy Now, January 4, 2014, disponible en red: http://www.democracynow.org/2014/1/3/zapatista_uprising_20_years_later_how#

[7] “Chomsky, Galeano, Sicilia y más intelectuales exigen a Graco (Morelos) y Moreno (Puebla) alto al acoso de activistas”, Sin embargo, 25 de abril de 2014, disponible en red: http://www.sinembargo.mx/25-04-2014/973048; Gilberto López Rivas, “Puebla: entre represión y el despojo neoliberal”, La Jornada, 25 de abril de 2014, disponible en red: http://www.jornada.unam.mx/2014/04/25/opinion/023a2pol; Aurelio Fernández F., “Cuetzalan: defenderse y construir”, La Jornada, 9 de abril de 2014, disponible en red:

http://www.jornada.unam.mx/2014/04/09/opinion/026a1pol

[8] Aurelio Fernández F., “Cuetzalan: defenderse y construir”, La Jornada, 9 de abril de 2014, disponible en red:

http://www.jornada.unam.mx/2014/04/09/opinion/026a1pol

[9] Gabriela Hernández, “Aplican la ‘Ley bala’ de Moreno Valle a manifestantes en Puebla”, Proceso, 9 de julio de 2014, disponible en red: http://www.proceso.com.mx/?p=376830; “Exigen frenar megaproyectos de CFE y liberar a opositores de presos”, La Jornada, 9 de julio de 2014, disponible en red: http://www.jornada.unam.mx/2014/07/09/estados/033n1est