DIWO: Hazlo-Con-Otras

Introducción, selección y traducción de Eugenio Tisselli

 

Dos mil catorce. Margaret Thatcher descansa felizmente bajo tierra. El punk ha sido asimilado plenamente como uso y costumbre dentro del sistema capitalista: se ha vuelto moda, mercancía, espectáculo. Y el puño invisible del mercado, aunque ligeramente debilitado, sigue apretándonos el pescuezo.

 

Durante su mandato, la Thatcher declaró que no existía tal cosa como “la sociedad”. Según lo dictaba el neoliberalismo, solamente había a la vista una masa de individuos, compitiendo unos contra otros por hacer prevalecer sus propios intereses. Sin embargo, algunos años antes, el grupo de punk Sex Pistols ya había declarado, proféticamente, que no había futuro. No Future, cantaban con voz siniestra en el coro de su famosa God Save the Queen. Lo que aparecía en el horizonte británico, de hecho, era un futuro gris de desintegración, miseria, aislamiento y enemistad. There really is no alternative (realmente no hay alternativa), amenazaba la dama de hierro. Y en ese contexto nació, del mismo vientre del punk, el DIY, Do-It-Yourself, o Hazlo-Tu-Misma. Como respuesta al mandato que obligaba a cada ciudadano a convertirse en un mero consumidor, el espíritu punk respondía levantando el dedo medio: no compraré tu basura, me la fabricaré yo misma. Y así pasaron esos años.

 

Después del quiebre de los mercados financieros del 2008, la hegemonía económica global desencadenada por personajes como la Thatcher o Ronald Reagan se derrumba, aunque más lenta y dolorosamente de lo que cabría desear. Vemos que, en realidad, sí hay alternativas, pero debemos inventarlas casi desde cero. Éste es nuestro momento: el momento del nosotros. Del DIWO: las basuras, o mejor aún, las cosas que por su calidad y sentido social ya no podrán ser consideradas como tales de ahora en adelante, las fabricaremos nosotras. Juntas, juntos. DIWO, Do-It-With-Others, Hazlo-Con-Otras, es más que una evolución del DIY: es un programa, una propuesta más para construir esas nuevas relaciones sociales que están por venir.

 

Aquí tenemos algunos fragmentos de un artículo / manifiesto, cuyos autores, Marc Garrett y Ruth Catlow, escribieron para lanzar y explicar en qué consiste el DIWO desde una perspectiva social, artística y política. Que sean de provecho [1].

 

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La aceleración del desarrollo tecnológico en la sociedad contemporánea tiene un impacto directo sobre nuestra vida cotidiana, ya que nuestra interacción con la tecnología digital modifica nuestros comportamientos y relaciones. En nuestro papel de artistas, nos hemos adaptado a las complejidades de los sistemas de información y comunicación contemporáneos al iniciar diferentes procesos creativos de producción en red. Al mismo tiempo, vivimos y respondemos a nuevos retos tales como el cambio climático antropogénico y la crisis económica. Mientras exploramos las posibilidades del agenciamiento creativo ofrecidas por los medios digitales y las redes sociales, debemos preguntarnos cuál es el papel de los artistas en este amplio y complejo escenario. ¿Qué papel hemos de jugar en el contexto de un tecno-consumismo creciente, que ha demostrado poner en juego nuestros deseos de intimidad y comunidad a la vez que, efectivamente, nos aísla unos de otros? Numerosos intereses comerciales controlan nuestros canales de comunicación a través de interfaces, infraestructuras y contratos. Como dice Geert Lovink: vemos que los medios sociales aceleran cada vez más la “McVida”, y al mismo tiempo se presentan como canales para relajar la tensión que se amontona en nuestras cárceles de confort.

 

Muchos artistas contemporáneos que eligen como medio las redes digitales de la era de la información trabajan directamente con el hardware, los algoritmos y las bases de datos de las propias redes, y con los sistemas de poder que las hacen posibles. Inspirados por las metáforas y los procesos de la red, elaboran también nuevas formas de intervención, colaboración, participación e interacción (entre humanos y otros seres vivos, sistemas y máquinas) como parte del significado y la estética de su trabajo. Desarrollan así una sensibilidad (o un sentido de alerta) ante las distintas propiedades materiales, sociales y políticas del imaginario arte-tecnología que dan forma al mundo. Al compartir sus procesos y herramientas con otros artistas y público por igual, hackean y reclaman los contextos en los que se crea cultura.

 

El término DIWO (Do It With Others) fue propuesto por primera vez en el proyecto colaborativo Rosalind [2], iniciado en 2004 por Furtherfield. Extendió el espíritu DIY (Do It Yourself) de los (autoproclamados) primeros héroes del net art, quienes aprendieron por sí mismos a navegar la web y a desarrollar tácticas de intervención en esa incipiente cultura.

 

La palabra arte puede invocar la imagen de una galería, sala de exposiciones o museo lleno de objetos, percibidos quizás como puntales de los valores y maquinaciones de los vencedores de la historia: objetos de placer para el entretenimiento, distracción o decoración de la élite, o la expresión narcisista de individuos aislados y ególatras. DIWO fue propuesto como una forma contemporánea de explotar las ventajas de vivir en la era de Internet, y conectar así los diversos entornos artísticos que se alejaban del mercado de objetos-mercancía. El término implica una práctica artística hecha posible gracias a las redes, y que extrae su valor de la experiencia cotidiana de múltiples actores creativos, conectados, distribuidos y abiertos.

 

Michel Bauwens, de la Fundación Peer to Peer Alternatives [3], trabaja con una red de teóricos, activistas, científicos y filósofos para desarrollar ideas y procesos que van más alla de la lógica del mero crecimiento económico. Bauwens señala que, al transplantar lo que hemos aprendido al compartir la producción y el uso de bienes inmateriales, como por ejemplo el software, a estrategias de desarrollo compartido en otras áreas productivas, la comunidad y no las empresas pasa a ser propietaria de sus propias inovaciones. Asimismo, reconoce que la producción peer to peer [4] depende actualmente del capitalismo (compañías como IBM invierten enormes pocentajes de sus presupuestos en el desarrollo de software libre y de código abierto), pero observa que la historia nos sugiere procesos a través de los cuales puede ser posible liberarse de este yugo. El equipo dirigido por Bauwens propone que, al liberarnos de la ortodoxia del software libre, podríamos construir un sistema de comunidades gremiales que podrían soportar la expansión de cooperativas dedicadas a misiones específicas, orientadas hacia el beneficio (en oposición al lucro), cuyas inovaciones solamente se compartirían libremente con personas que contribuyeran al bien común. En la transición hacia una producción masiva del bien común guiada por motivaciones intrínsecas, las empresas con fines de lucro tendrían que pagar para beneficiarse de las inovaciones generadas por el trabajo colaborativo.

 

Para realizarse, una infraestructura peer to peer necesita el siguiente conjunto de cualidades políticas, prácticas, sociales, éticas y culturales: distribución de la gobernanza y acceso a las herramientas productivas que componen el capital fijo de nuestra era (las computadoras, por ejemplo); sistemas de información y comunicación que permitan a diferentes actores cooperar y comunicarse autónomamente a través de medios múltiples (texto, imagen, sonido); software para la cooperación global autónoma (wikis, blogs, etc); infraestructuras legales que permitan la creación y protección de valor de uso y, de manera crucial para el proyecto de Bauwens, protección en contra de la privatización; y, finalmente, la difusión masiva del intelecto humano a través de la interacción con diferentes modos de sentir, existir y conocer, así como la exposición a distintas constelaciones de valores.

 

La humanidad necesita nuevas estrategias de renovación material y social para poder desarrollar nuevas ecologías de ideas, ocupaciones y valores, más diversas y vitales. Para que esto suceda, necsitamos extender a más personas la posibilidad de participar profunda y significativamente en estos procesos transformadores, ya sean artísticos, poéticos o técnicos, e intercambiar libremente aquello que creamos y aprendemos.

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* El título original de esta traducción es: DIWO (Do-It-With-Others / Hazlo-Con-Otros): No Futuro Sin Colaboración.

[1] La versión original de este artículo (en inglés) puede leerse en: http://www.furtherfield.org/features/articles/diwo-do-it-others-%E2%80%93-no-ecology-without-social-ecology

[2] El proyecto Rosalind permite a cualquier usuario alimentar un léxico colaborativo con términos inventados: http://www.furtherfield.org/get-involved/lexicon

[3] La Fundación Peer to Peer Alternatives, mejor conocida como P2P Foundation, se encuentra en http://p2pfoundation.net/

[4] El término producción peer-to-peer podría traducirse como producción entre pares, o incluso como producción comunitaria.